
San Antonio, junio de 2012. En San Antonio, la emprendedora ya tiene ventas mensuales sobre 6 ceros.. Inició su negocio con el apoyo del FOSIS.
Magaly dice que empezó su negocio solamente con una mochila. Hace cinco años, una nube negra pesaba sobre la familia: graves problemas económicos y de salud los tenían en la cuerda floja. Pero, decididos a salir adelante, tomaron una mochila y salieron por las calle de San Antonio a recoger lo que otros botaban o vendían a módicos precios: equipos electrónicos en desuso, bicicletas viejas, y todo lo que habitualmente se denomina como "cachureo o chatarra".
"Pasamos hartas humillaciones, porque los que revendían estas cosas nos hacían juntar cachureos y luego nunca los pasaban a retirar....fue en ese momento, que con 13 mil pesos en mano y una pesa que nos habían regalado, nos dijimos – vamos a poner nuestro propio negocio de la chatarra". Fue así, entonces como nació Microempresa Compra y Venta de Chatarras Magaly.
Como un verdadero rey Midas, los 13 mil pesos comprados en chatarras, los convirtió en 700 mil pesos, y desde ese momento, "me fui para arriba y no he parado más", tal como cuenta Magaly.
Apoyo del FOSIS
Con el ánimo por las nubes, Magaly decidió postular al Fondo de Solidaridad e Inversión Social, FOSIS. La familia pasaba por una situación de precariedad, por eso había que potenciar el negocio y asegurar su permanencia.
"Con el FOSIS compré una pesa digital, mi primer galletero para desarmar la chatarra y otros implementos. Luego, pude armar una oficina para administrar el negocio...mire que entre tanta chatarra el desorden es enorme", se ríe la usuaria.
Le preguntamos seriamente, si usted compara hace cinco años ¿cuánto es lo que lograba vender, respecto de lo que está vendiendo ahora?.... "Por ejemplo 5 años atrás, vendía mensualmente $500.000, ahora llego a vender 2.000.000 mensuales". Para eso separa el metal, el cobre, y otros elementos que los vende a distintas empresas de la zona. Y Ahora, al negocio de la chatarra también se le sumó el de los remates, "con lo cual me compre la casa de al frente que también la tengo llena de cachureos".
Sin duda, todo un ejemplo de emprendimiento, que aún tiene sorprendida a Magaly, quien nunca esperó tener tanto éxito. "Jamás pensé que me iba a ir tan bien, que educaría a mis hijos, el tener comodidades, porque antes vivíamos muy mal, en una media agua, súper pobres. Ahora tengo estabilidad gracias a mi esfuerzo y al apoyo entregado", recalca Magaly, quien también no duda en indicar que dentro de la familia, la que la lleva en el negocio es ella. "En las chatarras, mando yo".
Por Carla Olguín Fortunato

