Dirigentas sociales Villa Alemana

Valparaíso, julio de 2017.- En Villa Alemana , como ocurre en casi la mayoría de las directivas, las mujeres son mayoría absoluta. Dos organizaciones apoyadas por el FOSIS, una de Adultos Mayores del Barrio Gumercindo, y otra de Artesanos de Pueblos Originarios en el sector de Peñablanca, muestran la tónica de muchas organizaciones sociales de Chile, el compromiso con la organización comunitaria lo lideran las mujeres; son ellas las que dan vida a la participación ciudadana.

Marta Torres es la secretaria del Club de Adultos Mayores Los Años Dorados de Gumercindo en Villa Alemana. Lleva 40 años como dirigente social en su población. Se inició en la directiva del curso de su hija en el del Jardín Infantil Los Gorriones, y pronto pasó a ser Presidenta del Centro General de Padres y Apoderados; misma situación ocurrió en la Escuela Básica D-411. "Me acuerdo que en el colegio de mi hija había hombres que participaban en las directivas, pero de a poco iban dejando los puestos y los íbamos tomando las mujeres, siempre estuvimos más comprometidas para sacar adelante las necesidades de la comunidad", recuerda la señora Marta.

Una de las razones que da Marta para la poca participación de los hombres en la dirigencia social es que dicen que no tienen tiempo porque trabajan. "Pero cuando yo era joven también trabajaba, y me daba el tiempo para ir a reuniones y estar presente apoyando las necesidades de los cursos y de la escuela entera. Yo creo que los hombres no quieren participar porque ellos piensan que nosotros nos dedicamos a cahuinear. Pero acá, por ejemplo, en el Club Los Años Dorados trabajamos, lo pasamos bien, estamos activos y sanos. Aquí nos juntamos todos los días lunes, ¡y me va a creer que hay un hombre que participa de las actividades, sólo uno!" cuenta con resignación.

Maritza Quileñan, es dirigenta social desde hace 8 años. Comenzó como dirigenta del Centro de Medicina Indígena Witrapuran, en el sector de Peñablanca en Villa Alemana. Tras un año presidiendo ese grupo, decidió continuar su trabajo en la Asociación de Artesanos de Pueblos Originarios (ADEPO), en donde se desempeña desde hace 7 años. "En mi caso, la dirigencia social fue una ayuda porque yo era tartamuda, y este problema no dejaba expresarme. Empecé a ir a seminarios indígenas, en donde nos enseñaban a dialogar y así me empecé a soltar. Fue como una terapia, se me empezó a acabar la vergüenza, a tener confianza en mí misma. Fue como un aliciente, una gran ayuda", medita con orgullo.

Maritza cuenta que al poco tiempo de comenzar a participar en las actividades comunitarias, notó que sus compañeras y compañeros se le acercaba, le hacían preguntas. Si bien, muchas veces no tenía las respuestas, les prestaba atención, acompañaba a hacer los trámites que necesitaban hacer, "y así fui aprendiendo y fui dándome cuenta que podía ayudar a mi gente. Un problema de comunicación como la tartamudez, pasó a ser una fortaleza para mí y para mi comunidad. Hoy, mi trabajo lo hago con agrado, con gusto, y me resulta".

A diferencia de lo que pasa en el Centro de Adultos Mayores Los Años Dorados que dirige Marta Torres en Gumercindo, Martiza Quileñan de ADEPO cuenta que los hombres en las organizaciones indígenas si ayudan, "pero de forma indirecta. Las mujeres en la comunidad organizan las actividades, van a los seminarios, a las ferias de emprendimiento, o a las reuniones. Los hombres apoyan más económicamente, a veces ayudan en la instalación de las ferias, pero falta compromiso de dirigir, de ir a reuniones, de participar, de administrar la voluntad de los grupos", concluye.

Las dos mujeres concuerdan con resaltar las características que debe tener la dirigenta sociales. "Primero que todo deben estar conscientes dónde se están metiendo", dice riendo Maritza Quileñan. "Hay que ser pacientes y respetuosa al negociar con la comunidad y para gestionar la ayuda", destaca Martita de Gumercindo".

"Habiendo respeto y tolerancia, todo lo demás funciona", añade Maritza. "Siempre hay una solución, por lo que hay que estar tranquila cuando las cosas están difíciles...Y la cabeza fría, lo fundamental. No es la gente que grita, la que se empodera, sino la que escucha para resolver los problemas", reflexiona la dirirgenta de ADEPO, Villa Alemana.

"¿Hasta cuándo estaré? Será hasta cuando la misma gente me pida poder representarla" dice Martita Torres.

Misma idea tiene Maritza, "ser dirigente es un trabajo para la gente, esto no lo hace una sola, así es que mientras ellas lo quieran, vamos a estar adelante representándolas, sino vamos a estar atrás, ayudando y colaborando, como siempre".

Por: Alejandro Varas P.